Por la Copa Libertadores River le ganó a Lanus en ida de la semifinal.

Con un gol de Scocco a nueve minutos del final el Millo se impuso 1-0 en el choque de ida en el Monumental.

La victoria quedó del lado de de River que fue quien hizo más para conseguirla. Aun sin traducir necesariamente su dominio en peligro para el arco de Andrada, River manejó casi todo el trámite del partido e hizo méritos para llevarse la ventaja, ante un Lanús que terminó defendiendo demasiado cerca de su arco, y lo pagó. Se cerró entonces la semi con un 1-0 que pone en ventaja al Millo, aunque todo quedó abierto para decidirse en la revancha en el Sur.

River salió más decidido y se hizo rápidamente de la pelota, pero no pudo capitalizar ese dominio en peligro sino hasta pasados los diez minutos. Fue cuando Gonzalo Montiel avanzó por la derecha y metió un centro, pero se desvió en su marcador y fue a dar al arco. Esteban Andrada respondió bien, abajo, en el primer palo.

Tres minutos después. Pity Martínez cambió para Marcelo Saracchi, que llegó al fondo y metió un buen centro que encontró la volea de Nacho Scocco: otra vez Andrada estuvo bien parado.

Pero de a poco los dirigidos por Almirón encontraron la pelota, emparejaron el trámite y hasta sumaron una situación de peligro. Fue a través de una contra a los 16 minutos en la que Román Martínez abrió para el Laucha Acosta por la izquierda, corrió, encaró a Javier Pinola y cuando iba a rematar llegó el providencial quite de Montiel desde atrás.

En el resto del tiempo se repartieron la tenencia y sumaron poco peligro en las áreas. Parejo, peleado y muy pensado, así se fue el primer tiempo en el que, en el debut del sistema VAR, no hubo jugadas que merecieran la apertura del nuevo chiche tecnológico.

River salió decidido a tratar de establecer diferencias en el segundo tiempo. Por primera vez en todo el partido, Lanús pareció algo nervioso y un par de infracciones cerca del área ilusionaron al público del Monumental. Pero River no pudo capitalizarlas y se mantuvo la paridad.

A los 11 apareció la primera chance real de abrir el marcador. River abrió la pelota desde la derecha para que Pinola apareciera sin marcas en el borde del área. El central sacó un remate potente y esquinado que se estrelló contra el palo luego de que Andrada la manoteara apenas.

No le sirvió para ponerse en ventaja a River, pero sí encendió algunas alarmas en Lanús, que se empezó a meter cada vez más atrás. Llegó entonces un lapso de diez minutos en el que el local manejó a voluntad la pelota, aunque de nuevo le costó mucho aproximarse a Andrada. Los de Almirón, aún metidos atrás, no perdían nunca el orden.

Sobre el final, Gallardo mandó a la cancha a Auzqui por Rojas y Lanús empezó a defender con cinco jugadores y con Sand entre la medialuna del área propia y el círculo central. River seguía sin saber cómo penetrar una defensa maciza y ordenada, además de superpoblada. Pero la diferencia, cuando un equipo defiende tan cerca de su arco, puede surgir en cualquier momento.

En esta ida de la semifinal de la Copa Libertadores River jugaba mejor pero no lograba desequilibrar el marcador.

A nueve minutos del final apareció la jugada que le dio justicia al marcador. Andrada no consiguió retener un remate del Pity Martínez y Scocco, con oficio de goleador, capturó el rebote y definió con el arco vacío.

El gol fue el desahogo para un Monumental que ya se veía venir una revancha muy difícil. Ahora River tiene no solo la ventaja en el marcador, sino la tranquilidad de no haber recibido tantos en su propio arco. Así, si convierte en la Fortaleza obligará a marcar tres goles a Lanús para dar vuelta la serie. Por lo pronto, la ventaja está del lado del que más hizo por tenerla. Ese River que quedó cerca de jugar una nueva final.

De este modo en la Copa Libertadores River mantiene su sueño.